Rodajes

 

 

Si las paredes del Palacio hablasen… contarían mil historias. De aristócratas, de espías, de artistas, de vidas bohemias siempre fascinantes.  Personajes de película en un decorado muy real hoy dispuesto a dar vida a nuevos relatos.

 

Cámara y acción

Una película de espías

El palacio de los Medinilla tiene 2.600 m2 construidos y una decoración ecléctica que mezcla antigüedades, muebles de mitad del siglo XX y objetos y recuerdos que sus propietarios han ido trayendo de diferentes rincones dentro de un edificio del siglo XVII. La biblioteca, la cocina, el cuarto de Los Salvajes, la cava, los salones, la «habitación árabe» o la sala secreta de baile dan infinitas posibilidad para rodajes y sesiones de fotos.

Donde surge la magia

Espacios únicos

Desde el Renacimiento hasta hoy, los diferentes propietarios del Palacio han dejado su impronta en cada rincón, de ahí su ecléctica decoración, en la que conviven artesonados originales, bañeras excavadas de mármol, arte sacro, piezas de diseño del siglo XX… Todo encaja como un puzzle y lo convierte en un lugar mágico.

El Patio

TAL COMO ERA

Perfectamente conservado, mantiene la estructura original típica del Renacimiento ubetense, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

La biblioteca

papel y más papel

Libros de cocina, partituras, códices, revistas de los años 50, guías de viaje, anuarios gastronómicos, mapas y partituras componen esta personal colección. 

La entrada

bienvenidos

El gran portón da acceso al personal universo del Palacio de los Medinilla. Es solo un aperitivo de lo que está por venir.

El baño loco

ExcéNTRICO capricho

Los baños en el Palacio de los Medinilla tienen una importancia especial. Bañeras excavadas, armarios roperos… y alguna que otra sorpresa.

Un cuarto viajero

 papel y más papel

Paredes enteladas con tejidos de Londres de los años 60 y lámparas italianas de cristal de Murano nos llevan a otra época o a otras… 

La sala de encuadernación

mosaico de mármol

Antaño fue un taller de artesanía de papel. Su suelo sigue enamorando a todos los que lo visitan.